Emparentado con el bisonte europeo, se distingue de él por su aspecto rechoncho y la giba que tiene entre las paletillas. Este animal nómada constituía antaño la principal fuente de alimentación de los indios, que los seguían durante sus desplazamientos; su caza incontrolada a partir del siglo XIX casi acabó con la especie, pero por fortuna pudo ser regenerada gracias a algunos ejemplares que sobrevivieron y fueron confinados en reservas. El bisonte es un animal irritable y combativo, y los machos luchan con furia en la época de celo.