La boa o tragavenados no es una serpiente venenosa, mata a sus presas asfixiándolas con su cuerpo. Puede ser la especie más conocida entre los aficionados a tener serpientes, su carácter apacible y su fácil adaptación a la cautividad son, en buena medida, responsables de este hecho. Sin embargo son perseguidas y sacrificadas impunemente en sus países de origen por su supuesta peligrosidad y su bella piel, a pesar de la estricta protección, por tratados internacionales, a que están sometidas.