Este gran antílope fue descubierto en 1902. El dibujo de su piel le proporciona un perfecto camuflaje en la frondosa vegetación en que vive que abandona sólo durante la noche para alimentarse, regresando a ella al amanecer. Suelen desplazarse en pequeño grupos de 6 a 20 cabezas, su oído es muy agudo y desaparecen en el follaje al menor ruido. Tienen cuernos tanto los machos como las hembras, auque en éstas son más finos y curvos, y los mantienen aguzados gracias a un constante frotamiento.