El castor es un gran organizador de su territorio y las presas que construye le permiten regular el nivel de agua a una cota satisfactoria para sus necesidades, de forma que las entradas a sus madrigueras quedan siempre sumergidas mientras el resto de la construcción queda elevada, lo que le facilita entrar y salir sin llamar la atención. Vive en colonias compuestas de varias familias. Puede seccionar incluso troncos y ramas gracias a los poderosos incisivos que posee. Otra característica de su anatomía es su peculiar cola que puede alcanzar los 35 cms y la utiliza como herramienta para la construcción de sus madrigueras.