Estos monos han pasado a ser terrícolas, pues cuanto amanece descienden de los árboles. Su resistencia a la inmovilidad la consiguen a las callosidades isquiáticas que endurecen e insensibilizan los tejidos de la región del cuerpo en que se apoyan cuando descansan. Su alta organización y disciplina les ha convertido en temibles adversarios, pues no temen ni siquiera al al temible leopardo. Cuando se desplazan, delante, a los lados y en la retaguardia, van los machos jóvenes y los adultos de rango inferior, junto con las hembras que no están criando. Los dominantes van en el centro protegiendo a las hembras con crías. Los dominantes consiguen su rango gracias a su fuerza, inteligencia y longitud de sus colmillos.