Estas ranas no tienen el mismo tipo de veneno que otras de su especie, pero sus efectos son similares. Los depredadores que intentan comerselas sufren grandes náuseas y vómitos. Los indígenas, para extraer el veneno empalan a las ranas en un bastoncito y a veces las acercan al fuego, para que suden mucho, antes de emponzoñar los dardos, otras veces frotan el dardo sobre el dorso del ejemplar vivo.