¿Quién soy?Se le considera la forma salvaje de la llama y no han conseguido domesticarlo.
Su gesto altivo y despectivo se asemeja al de sus parientes, los dromedarios y los camellos. Como ellos, se adapta bien a las condiciones ambientales adversas y aunque no le gusta mucho el calor, resiste bien tanto el frio como el calor.
Mis costumbres:Vive en grupos familiares, de unos 20 individuos, capitaneados por un macho que permanece atento a cualquier peligro. A veces forman asociaciones defensivas con los ñandúes, aprovechando de estos su magnifica vista y nuestro estupendo olfato y oído.