Dejamos atrás el mundo terrestre para asombrarnos y disfrutar con la inteligencia y cordialidad de los delfines.
Los delfines que habitan en el Zoo Aquarium de Madrid pertenecen a la especie del delfín mular (Tursiops truncatus truncatus).
Una de las características más conocidas y notables de los delfines es su inteligencia. Se sabe, por ejemplo, que poseen un lenguaje formado por una serie de sonidos y pulsaciones ultrasónicas emitidas directamente por la laringe, y con el que se comunican entre sí. También están dotados de una gran capacidad de aprendizaje, lo que se aprovecha en la mayoría de los zoos para enseñarles una serie de ejercicios que, no obstante, siempre están en la línea con sus habilidades naturales. Los estudios realizados en estos animales demuestran que su capacidad intelectual está bien desarrollada y es similar a la de otros mamíferos como el chimpancé y el gorila.
Las formas de los delfines son alargadas e hidrodinámicas. La aleta caudal posee una musculatura muy fuerte y compleja, siendo el principal órgano motor, ya que las aletas anteriores sólo tienen una función de dirección y equilibrio. La piel de los delfines es desnuda, lisa y delicada, y en su parte más profunda encierra enormes células grasas. Esta configuración les sirve de aislante para mantener la temperatura corporal. Pueden descender hasta setenta metros y permanecer sumergidos durante hasta dos horas, aunque normalmente la duración de la inmersión es de unos quince minutos.