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Thursday, November 2, 2017 - 12:27

Por Rebeca Ortega, cuidadora de osos panda de Zoo Aquarium de Madrid.

Como sabéis, Xing Bao (la cría nacida en Madrid, el 30 de agosto de 2013), se marchó el pasado 26 de septiembre a la Base de Pandas Gigantes de Chengdu para formar parte del programa de reproducción de esta especie clasificada actualmente como Vulnerable.

Durante este viaje recorrimos los más de 9000 km que nos separan de China en vehículos especializados, tanto aviones como camiones, que permitían mantener una temperatura constante adecuada para él. Como su cuidadora, estuve acompañándole durante todo el viaje, comprobando que se encontrara bien y ofreciéndole comida. Para ello, contaba con un cargamento de bambú, que habíamos preparado especialmente para la ocasión, con una selección de sus especies preferidas además de manzanas, pienso, miel y botellas de agua para todo el viaje.

Lo primero que me sorprendió fue lo tranquilo que estuvo. Xing Bao empezó enseguida a comer las hojas del bambú que le iba ofreciendo y sin duda, era la mejor de las noticias, ya que era un indicador de que todo iba bien.

Una vez que aterrizamos en el aeropuerto de Chengdu, el personal de la Base de Pandas le trasladó en un camión hasta las instalaciones de cuarentena donde permanecerá aproximadamente un mes para vigilar de cerca su adaptación y posteriormente se le asignará una instalación definitiva, dentro de la Base de Pandas Gigantes de Chengdu.

Rebeca Ortega, cuidadora de pandas de Zoo Aquarium de Madrid, en la base de pandas de Chengdu.

Rebeca Ortega posa junto al photocall de bienvenida de Xing Bao en la base de Chengdu. 

Durante sus primeros días en Chengdu, Xing Bao se adaptó muy rápido a todas las novedades. Tras descansar durante las primeras horas, empezó a comer poco a poco los brotes de bambú que le ofrecíamos y cada día, fue ganando confianza en su nuevo entorno, llegando a comer 50 kg de brotes diarios.

Poder conocer la Base de Investigación y Cría de Pandas Gigantes de Chengdu, donde se encuentran más de un centenar de pandas, ha sido una experiencia profesional muy enriquecedora que me ha permitido además vivir momentos muy emotivos.

Nunca es fácil decir adiós, pero más aún cuando se trata de un animal con un carácter tan especial como Xing Bao, al que hemos visto nacer y con el que hemos compartido infinidad de buenos momentos en estos cuatro años. Aunque es inevitable echarle de menos sabemos con seguridad que allí va a estar muy bien cuidado y además formará parte del programa de cría para la conservación de su especie gravemente amenazada.

En este viaje, he tenido la ocasión de visitar el Panda Valley en Dujiangyan, una base muy tranquila localizada en un entorno único rodeado de montañas. Aquí he podido reencontrarme con De De, uno de sus hermanos mayores que nació en el Zoo de Madrid hace 7 años y que se marchó a China en mayo de 2013. Es difícil expresar con palabras lo que se puede llegar a sentir al volver a verle después de todos estos años y reconocerle convertido ya en un macho adulto de 130 kg. Poder comprobar lo bien que se encuentra allí, no deja de ser una garantía del futuro que le espera a Xing Bao.

Por último, quisiera agradecer la gran hospitalidad que han mostrado todos los compañeros de la Base de Chengdu, a los que también he podido volver a ver después de haber trabajado juntos en Madrid años atrás.

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